Ultimos dias de Edad Feudal

Consecuencias de la Crisis

Mi pecado me había atrapado. Sabía intelectualmente que hacer pero yo tenía un capricho. Querer no como sentimiento sino más bien como una posesión. Mi alma gritaba: "Cuando el Señor nos haga volver de la cautividad, seremos como los que sueñan."

Mi espíritu estaba horrorizado al mirar lo depravado que aún estaba. Sólo tenía al Señor para ser libre. Me sentía como sí dejará el Reino por golosinas. No recuerdo haber sentido esos deseos tan fuertes antes. Quería salir de ese estado, pero a la misma vez no quería salir hasta haber logrado mi capricho. En mi mente una y otra vez me preguntaba:¿Estaría dispuesto a arriesgar mi vida? No podía irme, estaba atrapado y encaprichado. Que el Señor tenga piedad de mí. Necesitaba ser Radical.

Entonces baje la mirada a las cosas que hacen los hombres de la mano de Salomón. Y vi que mi vida no tiene sentido. Aunque yo lo sabía quería volver a hacer la prueba, no me aleje por completo, hice un experimento con controlado. Vi que la ciencia no da respuesta a nada, que los placeres ni te sacian, que el entretenimiento en un punto aburre,

Salomón tenía razón al dice que la vida bajo el sol es un correr tras el viento, el hombre sin Dios es un barco sin timón, una sobra, un suspiro, nada, nadie. Mientras más uno sabe más uno sufre, esto lo he comprobado y se que es cierto. Por su misericordia lo aprendí al inicio de mi juventud. Aprendí que la vida es muy corta y que no sabes que será del mañana, que el justo tiene que ser feliz con lo que Dios da, que Dios juzgará todo al final de las eras, que la justicia humana es imperfecta pero que hay alguien que guarda de mi alma, que todo en la tierra es la Feria de la Vanidad y que el camino celestial es Cristo.

He vivido humildemente desde que tengo memoria, nunca tuve lujos y nunca vi ese afán en mis padres. Eso me hizo entender que Dios tiene un propósito distinto en mi, cuando el vino a mi aquel miércoles de Pascua, Él me dijo que era un siervo. Hoy veo que Dios me preparo para no aferrarme a las cosas temporales y saber que con poco Dios hace mucho. Se que mi llamado es más alto y por ende habrá más sacrificios.  Hay jóvenes en la Iglesia que piensan: "Terminaré mi carrera, me haré de una casa y comprare ese hermoso auto. Me mudare a una ciudad tranquila y viviré en un vecindario tranquilo. Sí así puedo me iré a otro país a vivir un sueño, a Estados Unidos, Europa o Australia."

No, Dios no me ha llamado a esa vida tan vacía y vana. No se sí Dios me de alguna de esas bendiciones terrenales, pero se que no recibiré heredad ni posesión en esta Tierra. Yo se que soy peregrino, que mi heredad está en los Cielos y que ahí será mi abundancia en Cristo. Ellos no lo entienden y se aferran a lo que sus ojos ven, pero no piensan en el Reino. Que no se ve, el Reino que es eterno, que no se corrompe, que no es efímero y que no esta contaminado.

En la guerra la mejor táctica es pasar desapercibido. Quién no sabe quién es el enemigo está destinado a la derrota. Los gentiles no conocen al enemigo, ellos lo ignora y se mofan, mientras tanto son marionetas en una batalla cósmica. Saber quién es el enemigo es el primer paso para vencer en la batalla. Saber que la guerra no la ganamos en nuestras fuerzas es importante pero saber que la fe es la que vence al mundo es trascendental. Sólo Dios nos puede abrir los ojos al mundo espiritual.

El enemigo nos engaña haciéndonos creer que lo espiritual es absurdo y superfluo, sin embargo vi que la vida si es absurda sí Dios no está en ella. Conocí a una mujer que tenía un próspero negocio, ella gozaba lo que yo no tenía materialmente, pero vi que vivió infeliz, afanada por más dinero, sin gozo ni paz. Dios es el que da el voz y la paz, si él está con nosotros tengo todo. Sí Dios no existe todo es absurdo y vano, un juego monopoly que dura un segundo. El hombre nada de lleva de esta Tierra y aún así se afana como sí al morir se llevase algo. Los hombres malcrían a sus hijos y les exigen buscar cosas que nunca los dejarán satisfechos.

Mis pasos me llevaron muy lejos del Señor, termine en oscuridad, con un corazón como cemento seco, mi cantos de gozo se convirtieron en cantos fúnebres. En esta oscuridad el Buscar al Señor se convirtió en una prioridad. En la lúgubres de mi corazón empecé a escribir La Era Oscura, pues es vivo retrato de mi corazón.

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