Segundo Tratado. Las Doctrinas de la Gracia
Segundo Tratado: Defensa a las Doctrinas de la Gracia
Yo, Alejandro, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a Dios sea la gloria por su Gracia y Justicia por siempre. A los elegidos, santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Gracia, Paz, Amor y Misericordia les sean multiplicadas.
Amados hermanos tenia que escribirles acerca de la fe común que tenemos, pues como se sabe el adversario se ha infiltrado en la Iglesia pregonando doctrinas no Bíblicas, doctrinas hechas por hombres las cuales no eran en un principio, si no que por la ignorancia que ellos tienen de nuestro Dios han aceptado tales enseñanzas como verdad. Bien fuimos advertidos de esto en las escrituras por aquellos testigos oculares, aquellos que oyeron al Verbo de Vida y presenciaron todo lo que entre nosotros se cuenta y creemos. Claramente fuimos advertidos que en los últimos días se levantarían falsos maestros con falsas doctrinas los cuales no toleraran la sana doctrina, guiados por sus concupiscencias, apartándose de la verdad y yéndose a fabulas.
Esto es lo que sucede en nuestra era donde no se acepta la predicación sobre la Santidad de Dios, su justo juicio y su soberanía con lo creado; sienten comezón de alguien que los entretenga con enseñanzas que provoquen sensaciones agradable y una opinión que los alague, siguiendo ideologías, filosofías y cosmovisiones que se oponen a la Justicia y la Sana Doctrina. Doctrinas falsas como el pelagismo y el arminianismo, que rebajan al Dios soberano a la voluntad del hombre, ¿Acaso se hace conforme a la voluntad del hombre? No, claro que no pues Dios es soberano y el hace lo que el quiere, ¿Sí el Señor lo ha determinado, quien podrá impedirlo? No, Dios es Soberano, Grande y temible es su nombre en toda la tierra.
Primeramente tratare sobre la:
Doctrina de la Depravación Total / Incapacidad del Hombre
El Pecado Original y La Caída del Hombre
El hombre fue hecho en un principio a imagen de Dios según las escrituras:
Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, (Génesis 1:27 NVI)
En este inicio nuestros primeros padres eran como Dios en que podían razonar, que poseían intelecto, voluntad y emociones. En ese momento poseían un Libre Albedrio, el hombre era recto y perfecto. Dios le dio una ley justa y amenazo con la muerte su transgresión pues como esta escrito: Todo el que peque, merece la muerte (Ezequiel 18:20 NVI) y también que: según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte. (Romanos 1:32 NVI)
Usando Satanás la sutileza de la serpiente engaño a Eva y ella sedujo a Adán el cual transgredió deliberadamente la ley de Dios comiendo del fruto que Dios le había prohibido. Pero al caer en el pecado nuestros padres murieron espiritualmente, y así perdieron la imagen que tenían de Dios, ese pecado fue de generación en generación como una enfermedad, la muerte alcanzo a toda la humanidad: Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron. (Romanos 5:12 NVI)
Sin embargo, desde Adán hasta Moisés la muerte reinó, incluso sobre los que no pecaron quebrantando un mandato, como lo hizo Adán, quien es figura de aquel que había de venir. (Romanos 5:14 NVI)
Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir, (1 Coríntios 15:20-22 NVI)
La Incapacidad Humana
Por ese pecado toda la humanidad cayó de la justicia, la rectitud y la comunión con Dios, ahora todo hombre esta muerto en pecado, totalmente corrompido en todas sus facultades y partes del alma y cuerpo.
En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. (Efesios 2:1-3 NVI)
Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona. (Marco 7:21-23 NVI)
Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira! (Juan 8:44 NVI)
Contra ti, y sólo contra ti, he pecado; ¡ante tus propios ojos he hecho lo malo! Eso justifica plenamente tu sentencia, y demuestra que tu juicio es impecable. ¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado! (Salmos 51:4-5 RVC)
Para los puros todo es puro, pero para los corruptos e incrédulos no hay nada puro. Al contrario, tienen corrompidas la mente y la conciencia. Profesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan; son abominables, desobedientes e incapaces de hacer nada bueno. (Tito 1:15-16 NVI)
Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal, (Génesis 6:5 NVI)
»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es? (Jeremías 17:9 NTV)
Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, NADIE QUE BUSQUE A DIOS. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!» «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.» «¡Veneno de víbora hay en sus labios!» «Llena está su boca de maldiciones y de amargura.» «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz.» «No hay temor de Dios delante de sus ojos.» (Romanos 3:10-18 NVI)
A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios (Romanos 1:21-22 NVI)
Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos. A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios. Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer toda clase de actos indecentes. (Efesios 4:17-19 NVI)
Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida. (Juan 5:40 NVI)
La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, NI ES CAPAZ DE HACERLO. Los que viven según la naturaleza pecaminosa NO PUEDEN AGRADAR A DIOS. (Romanos 8:7-8 NVI)
Los malvados se pervierten desde que nacen; desde el vientre materno se desvían los mentirosos. (Salmos 58:3 NVI)
Cuando el Señor percibió el grato aroma, se dijo a sí mismo: «Aunque las intenciones del ser humano son perversas desde su juventud, nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa suya. Tampoco volveré a destruir a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo. (Génesis 8:21 NVI)
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; (Proverbios 22:15 RVR1960)
Esta ha sido la raíz de la raza humana , la culpa de ese pecado ha repercutido a toda la humanidad, siendo la naturaleza del hombre corrompida, siendo los hombres concebidos en pecado y por naturaleza hijos de ira, siervos del pecado, sujetos a la muerte y a todas las desgracias espirituales, temporales y eternas.
¿Quién de la inmundicia puede sacar pureza? ¡No hay nadie que pueda hacerlo! (Job 14:4 NVI)
»¿Qué es el hombre para creerse puro, y el nacido de mujer para alegar inocencia? Si Dios no confía ni en sus santos siervos, y ni siquiera considera puros a los cielos, ¡cuánto menos confiará en el hombre, que es vil y corrupto y tiene sed del mal! (Job 15:14-16 NVI)
Por tanto el hombre tiene tres Incapacidades: Incapaz de entender el bien, Incapaz de desear el bien e Incapaz de hacer el bien. Pues esta completamente indispuesto, incapacitado, opuesto a todo bien, enteramente inclinado al mal y hacedor de transgresiones. Hasta que el Señor lo libere y de esa de para salvación. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, (Efesios 2:8 NVI)
El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. (1 Coríntios 2:14 NVI)
Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. (Juan 1:5 RVES)
Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. (Mateo 7:17-20 NVI)
»Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto. Camada de víboras, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal. Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará.» (Mateo 12:33-37 NVI)
»Ningún árbol bueno da fruto malo; tampoco da buen fruto el árbol malo. A cada árbol se le reconoce por su propio fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca. (Lucas 6:43-45 NVI)
Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. En los profetas está escrito: “A todos los instruirá Dios.” En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí.
—Por esto les dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre. (Juan 6:37-40, 44-45, 65 NVI)
—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús. —¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer? —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. (Juan 3:3-5 NVI)
A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. (Romanos 5:6 NVI)
Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le proporcionó el mandamiento, despertó en mí toda clase de codicia. Porque aparte de la ley el pecado está muerto. En otro tiempo yo tenía vida aparte de la ley; pero cuando vino el mandamiento, cobró vida el pecado y yo morí. Se me hizo evidente que el mismo mandamiento que debía haberme dado vida me llevó a la muerte; porque el pecado se aprovechó del mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató. (Romanos 7:8-11 NVI)
Los enemigos a la verdad dicen:
“Aunque la naturaleza humana fue afectada seriamente en la caída, el hombre no ha quedado en un estado de impotencia espiritual total. Por gracia, Dios da el poder espiritual a cada pecador para arrepentirse y creer, pero El lo hace de tal manera que no interfiere con la libertad del hombre. Cada pecador es poseedor de libre albedrio, y su destino eterno depende del uso que el le de. La libertad del hombre consiste en su habilidad de escoger el bien en lugar del mal en los asuntos espirituales; su voluntad no esta esclavizada por su naturaleza pecaminosa. El pecador tiene poder para cooperar con el Espíritu Santo y de esta forma ser regenerado; y tiene poder para resistir a la gracia de Dios y por tanto perecer. El pecador perdido necesita ayuda del Espíritu Santo, pero no tiene que ser regenerado por el Espíritu antes de creer; porque la fe es una obra humana y precede al nuevo nacimiento. El pecador elige en que instante creer y donde, y si el quiere puede pedir que el Señor lo gobierne en el instante que el quiera pues su libre albedrio lo permite. La fe es el regalo del pecador a Dios; es la contribución del hombre a la salvación”
Más nosotros a la verdad afirmamos:
“Por causa de la caída, el hombre es incapaz por si mismo de creer el evangelio de una manera que sea salvífica, ni por el mismo convertirse o prepararse para ello. El pecador esta muerto, ciego y mudo a las cosas de Dios; su corazón es engañoso y desesperadamente corrupto. Su voluntad no tiene libertad, es opuesto al bien, muerto en pecado, esta cautivo en su naturaleza caída, pues es esclavo del pecado e inclinado a todo mal. Por lo tanto no escogerá lo bueno en vez de lo malo, porque es imposible que pueda escogerlo por sus propias fuerzas. Como consecuencia se necesita de la regeneración del Espíritu Santo que resucita al pecador muerto, lo libra de la esclavitud del pecado, lo capacita para querer y obrar hacia lo espiritualmente bueno. La fe no es la parte con que el hombre contribuye a su salvación, sino que la fe es en si una parte del don de Dios en la salvación; es don de Dios al pecador.”
No es hasta el momento de la regeneración y la justificación por fe en Jesucristo, por su sacrificio en la cruz, el cual fue perfecto, es cuando el caído vuelve a vivir: De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. (1 Coríntios 15:21 NVI) por medio de Jesucristo viene la vida, pues el venció la muerte al resucitar de entre los muertos a los tres días conforme a las Escrituras.
La Confesión de Fe Bautista de Londres 1689 dice: “En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes Dios, como juez justo, ciega y endurece a causa de su pecado anterior, no sólo les niega su gracia, por la cual podría haber iluminado su entendimiento y obrado en sus corazones, sino que también algunas veces les retira los dones que tenían, y los deja expuestos a las cosas que su corrupción convierte en ocasión de pecado; y, a la vez, los entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás.”
Yo, Alejandro, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a Dios sea la gloria por su Gracia y Justicia por siempre. A los elegidos, santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Gracia, Paz, Amor y Misericordia les sean multiplicadas.
Amados hermanos tenia que escribirles acerca de la fe común que tenemos, pues como se sabe el adversario se ha infiltrado en la Iglesia pregonando doctrinas no Bíblicas, doctrinas hechas por hombres las cuales no eran en un principio, si no que por la ignorancia que ellos tienen de nuestro Dios han aceptado tales enseñanzas como verdad. Bien fuimos advertidos de esto en las escrituras por aquellos testigos oculares, aquellos que oyeron al Verbo de Vida y presenciaron todo lo que entre nosotros se cuenta y creemos. Claramente fuimos advertidos que en los últimos días se levantarían falsos maestros con falsas doctrinas los cuales no toleraran la sana doctrina, guiados por sus concupiscencias, apartándose de la verdad y yéndose a fabulas.
Esto es lo que sucede en nuestra era donde no se acepta la predicación sobre la Santidad de Dios, su justo juicio y su soberanía con lo creado; sienten comezón de alguien que los entretenga con enseñanzas que provoquen sensaciones agradable y una opinión que los alague, siguiendo ideologías, filosofías y cosmovisiones que se oponen a la Justicia y la Sana Doctrina. Doctrinas falsas como el pelagismo y el arminianismo, que rebajan al Dios soberano a la voluntad del hombre, ¿Acaso se hace conforme a la voluntad del hombre? No, claro que no pues Dios es soberano y el hace lo que el quiere, ¿Sí el Señor lo ha determinado, quien podrá impedirlo? No, Dios es Soberano, Grande y temible es su nombre en toda la tierra.
Primeramente tratare sobre la:
Doctrina de la Depravación Total / Incapacidad del Hombre
El Pecado Original y La Caída del Hombre
El hombre fue hecho en un principio a imagen de Dios según las escrituras:
Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, (Génesis 1:27 NVI)
En este inicio nuestros primeros padres eran como Dios en que podían razonar, que poseían intelecto, voluntad y emociones. En ese momento poseían un Libre Albedrio, el hombre era recto y perfecto. Dios le dio una ley justa y amenazo con la muerte su transgresión pues como esta escrito: Todo el que peque, merece la muerte (Ezequiel 18:20 NVI) y también que: según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte. (Romanos 1:32 NVI)
Usando Satanás la sutileza de la serpiente engaño a Eva y ella sedujo a Adán el cual transgredió deliberadamente la ley de Dios comiendo del fruto que Dios le había prohibido. Pero al caer en el pecado nuestros padres murieron espiritualmente, y así perdieron la imagen que tenían de Dios, ese pecado fue de generación en generación como una enfermedad, la muerte alcanzo a toda la humanidad: Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron. (Romanos 5:12 NVI)
Sin embargo, desde Adán hasta Moisés la muerte reinó, incluso sobre los que no pecaron quebrantando un mandato, como lo hizo Adán, quien es figura de aquel que había de venir. (Romanos 5:14 NVI)
Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir, (1 Coríntios 15:20-22 NVI)
La Incapacidad Humana
Por ese pecado toda la humanidad cayó de la justicia, la rectitud y la comunión con Dios, ahora todo hombre esta muerto en pecado, totalmente corrompido en todas sus facultades y partes del alma y cuerpo.
En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. (Efesios 2:1-3 NVI)
Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona. (Marco 7:21-23 NVI)
Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira! (Juan 8:44 NVI)
Contra ti, y sólo contra ti, he pecado; ¡ante tus propios ojos he hecho lo malo! Eso justifica plenamente tu sentencia, y demuestra que tu juicio es impecable. ¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado! (Salmos 51:4-5 RVC)
Para los puros todo es puro, pero para los corruptos e incrédulos no hay nada puro. Al contrario, tienen corrompidas la mente y la conciencia. Profesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan; son abominables, desobedientes e incapaces de hacer nada bueno. (Tito 1:15-16 NVI)
Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal, (Génesis 6:5 NVI)
»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es? (Jeremías 17:9 NTV)
Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, NADIE QUE BUSQUE A DIOS. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!» «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.» «¡Veneno de víbora hay en sus labios!» «Llena está su boca de maldiciones y de amargura.» «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz.» «No hay temor de Dios delante de sus ojos.» (Romanos 3:10-18 NVI)
A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios (Romanos 1:21-22 NVI)
Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos. A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios. Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer toda clase de actos indecentes. (Efesios 4:17-19 NVI)
Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida. (Juan 5:40 NVI)
La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, NI ES CAPAZ DE HACERLO. Los que viven según la naturaleza pecaminosa NO PUEDEN AGRADAR A DIOS. (Romanos 8:7-8 NVI)
Los malvados se pervierten desde que nacen; desde el vientre materno se desvían los mentirosos. (Salmos 58:3 NVI)
Cuando el Señor percibió el grato aroma, se dijo a sí mismo: «Aunque las intenciones del ser humano son perversas desde su juventud, nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa suya. Tampoco volveré a destruir a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo. (Génesis 8:21 NVI)
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; (Proverbios 22:15 RVR1960)
Esta ha sido la raíz de la raza humana , la culpa de ese pecado ha repercutido a toda la humanidad, siendo la naturaleza del hombre corrompida, siendo los hombres concebidos en pecado y por naturaleza hijos de ira, siervos del pecado, sujetos a la muerte y a todas las desgracias espirituales, temporales y eternas.
¿Quién de la inmundicia puede sacar pureza? ¡No hay nadie que pueda hacerlo! (Job 14:4 NVI)
»¿Qué es el hombre para creerse puro, y el nacido de mujer para alegar inocencia? Si Dios no confía ni en sus santos siervos, y ni siquiera considera puros a los cielos, ¡cuánto menos confiará en el hombre, que es vil y corrupto y tiene sed del mal! (Job 15:14-16 NVI)
Por tanto el hombre tiene tres Incapacidades: Incapaz de entender el bien, Incapaz de desear el bien e Incapaz de hacer el bien. Pues esta completamente indispuesto, incapacitado, opuesto a todo bien, enteramente inclinado al mal y hacedor de transgresiones. Hasta que el Señor lo libere y de esa de para salvación. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, (Efesios 2:8 NVI)
El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. (1 Coríntios 2:14 NVI)
Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. (Juan 1:5 RVES)
Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. (Mateo 7:17-20 NVI)
»Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto. Camada de víboras, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal. Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará.» (Mateo 12:33-37 NVI)
»Ningún árbol bueno da fruto malo; tampoco da buen fruto el árbol malo. A cada árbol se le reconoce por su propio fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca. (Lucas 6:43-45 NVI)
Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. En los profetas está escrito: “A todos los instruirá Dios.” En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí.
—Por esto les dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre. (Juan 6:37-40, 44-45, 65 NVI)
—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús. —¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer? —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. (Juan 3:3-5 NVI)
A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. (Romanos 5:6 NVI)
Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le proporcionó el mandamiento, despertó en mí toda clase de codicia. Porque aparte de la ley el pecado está muerto. En otro tiempo yo tenía vida aparte de la ley; pero cuando vino el mandamiento, cobró vida el pecado y yo morí. Se me hizo evidente que el mismo mandamiento que debía haberme dado vida me llevó a la muerte; porque el pecado se aprovechó del mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató. (Romanos 7:8-11 NVI)
Los enemigos a la verdad dicen:
“Aunque la naturaleza humana fue afectada seriamente en la caída, el hombre no ha quedado en un estado de impotencia espiritual total. Por gracia, Dios da el poder espiritual a cada pecador para arrepentirse y creer, pero El lo hace de tal manera que no interfiere con la libertad del hombre. Cada pecador es poseedor de libre albedrio, y su destino eterno depende del uso que el le de. La libertad del hombre consiste en su habilidad de escoger el bien en lugar del mal en los asuntos espirituales; su voluntad no esta esclavizada por su naturaleza pecaminosa. El pecador tiene poder para cooperar con el Espíritu Santo y de esta forma ser regenerado; y tiene poder para resistir a la gracia de Dios y por tanto perecer. El pecador perdido necesita ayuda del Espíritu Santo, pero no tiene que ser regenerado por el Espíritu antes de creer; porque la fe es una obra humana y precede al nuevo nacimiento. El pecador elige en que instante creer y donde, y si el quiere puede pedir que el Señor lo gobierne en el instante que el quiera pues su libre albedrio lo permite. La fe es el regalo del pecador a Dios; es la contribución del hombre a la salvación”
Más nosotros a la verdad afirmamos:
“Por causa de la caída, el hombre es incapaz por si mismo de creer el evangelio de una manera que sea salvífica, ni por el mismo convertirse o prepararse para ello. El pecador esta muerto, ciego y mudo a las cosas de Dios; su corazón es engañoso y desesperadamente corrupto. Su voluntad no tiene libertad, es opuesto al bien, muerto en pecado, esta cautivo en su naturaleza caída, pues es esclavo del pecado e inclinado a todo mal. Por lo tanto no escogerá lo bueno en vez de lo malo, porque es imposible que pueda escogerlo por sus propias fuerzas. Como consecuencia se necesita de la regeneración del Espíritu Santo que resucita al pecador muerto, lo libra de la esclavitud del pecado, lo capacita para querer y obrar hacia lo espiritualmente bueno. La fe no es la parte con que el hombre contribuye a su salvación, sino que la fe es en si una parte del don de Dios en la salvación; es don de Dios al pecador.”
No es hasta el momento de la regeneración y la justificación por fe en Jesucristo, por su sacrificio en la cruz, el cual fue perfecto, es cuando el caído vuelve a vivir: De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. (1 Coríntios 15:21 NVI) por medio de Jesucristo viene la vida, pues el venció la muerte al resucitar de entre los muertos a los tres días conforme a las Escrituras.
La Confesión de Fe Bautista de Londres 1689 dice: “En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes Dios, como juez justo, ciega y endurece a causa de su pecado anterior, no sólo les niega su gracia, por la cual podría haber iluminado su entendimiento y obrado en sus corazones, sino que también algunas veces les retira los dones que tenían, y los deja expuestos a las cosas que su corrupción convierte en ocasión de pecado; y, a la vez, los entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás.”
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