Plenitud de la Edad Media
Imaginaba la vida cristiana como escaleras con metas en cada una hasta llegar a la santidad, pero cada día después de mi conversión me di cuenta que mi carne no me ayudaba mucho. Cuando nací de nuevo muchos de mis pecados externos fueron cortados de la base, más poco tiempo después algunos me tentaban y otros se volvieron mi más grande lucha y enemigos. Creí que mi más grande enemigo era Satanás y el mundo, pero me di cuenta que mi peor y más cruel enemigo es mi carne, yo mismo soy mi propio enemigo.
Mi espíritu y alma anhelan fervientemente ser esclavo del Señor, ser un siervo en el Reino y sufrir penalidades como buen soldado, anhela la oración y el escudriñar las Escrituras, pero mi carne no, se empeña en hacerme siempre la contra, me hace sentir cansado al querer orar, distraerme al leer, me pide satisfacer su lujuria con inmoralidad, me enferma y me recuerda que soy débil. Oh Señor cuanto clamo por ese cuerpo de Gloria semejante al de Jesús, cuánto quisiera que mágicamente fuese santo y estuvieran perfectamente dominado cada parte de mi cuerpo y sus deseos. Pues la lucha seguía y entendí que no terminaría mientras siguiera en mi cuerpo, pero vencer la carne sólo el Espíritu Santo puede.
Hice después de mi conversión un plan de 40 días, y un par de días antes de terminar el plan caí en la pornografía de nuevo, me sentí horrible y muy culpable de haber pecado de esta manera, ya no era igual a cuando no era creyente pues antes el Espíritu no me convencía de pecado y de juicio y hoy sí.
Me congregue más fielmente a mi Iglesia Dios es Amor, ahí un grupo de adolescentes y yo hicimos un grupo “b” de alabanza, este grupo empezó a servir en los cultos de domingo poco antes de mi conversión, yo estando ya en el Señor le empecé a servir con mucho fervor en ese ministerio. Las vacaciones de verano de ese año decidí participar más en la Iglesia donde me congregaba y me pidieron ser parte de la Escuela Bíblica de Vacaciones, donde iban niños de la colonia a aprender de la Palabra de Dios, iban alrededor de 250 niños en la semana y me pidieron ser parte del grupo de coreografía, para que las alabanzas quedarán más arraigadas a ellos con coreografía.
Dios puso en mi corazón el deseo ferviente de conocerlo más, y mi oración era entrar en el Instituto Teológico Internacional en Vida Nueva Para El Mundo. Yo me discípulaba los sábados en esta Iglesia, después de varios meses de ver a los del ITI decía en mi corazón una oración a Dios, querer ser Teólogo y conocer los más grandes tesoros bíblicos. Un sábado el hermano que nos daba el discipulado no pudo asistir y una hermana piadosa que era servidora en el ITI me invitó a entrar, el Señor movió todo para que yo entrara el Instituto sin que yo moviera un dedo, vi su mano y su voluntad, al llegar a casa mi gozo era inmenso un gran regalo de Dios bondadoso.
Al poco tiempo también se me pidió ayudar en ciertos cultos de oración el recoger la ofrenda, y después se me pidió el dirigir la alabanza, y después se me pidió dirigir el culto de oración, y después en el ministerio de servidores, y después en el ministerio de comunicación dejándome participar en la página web de la Iglesia. Cuánta alegría era a mi alma poder servir a mis hermanos, trabajar en el Reino, tenía un deseo ferviente de llevar mi vida como un siervo, Oh Señor dame un corazón de siervo.
También como requisito de los servidores era el estar bautizado dándole honor a lo que nos hace Bautistas, me inscribí al discipulando del Bautismo, pues es requisito de esta denominación. Poco antes de mi Bautizo llegó un matrimonio joven a mi Iglesia, Israel fue nombrado líder de jóvenes y aunque aún era adolescente de 17 años quería aprender más de Dios. Yo me bautice el 12 de Octubre del 2014, este fue un evento en mi vida muy grande, anunciar al mundo que he muerto a el y ahora he resucitado a un Reino diferente, que le pertenezco a Dios. A mi Bautizo llegaron mis familiares y por medio de las redes sociales mis compañeros de la escuela se enteraron de mi nueva vida en Cristo. Recuerdo que lloré de felicidad en mi Bautizo, ser coheredero y hijo del Rey es un gran privilegio, a pesar de que el mundo se burle yo se que Dios es mi bien.
Mi espíritu y alma anhelan fervientemente ser esclavo del Señor, ser un siervo en el Reino y sufrir penalidades como buen soldado, anhela la oración y el escudriñar las Escrituras, pero mi carne no, se empeña en hacerme siempre la contra, me hace sentir cansado al querer orar, distraerme al leer, me pide satisfacer su lujuria con inmoralidad, me enferma y me recuerda que soy débil. Oh Señor cuanto clamo por ese cuerpo de Gloria semejante al de Jesús, cuánto quisiera que mágicamente fuese santo y estuvieran perfectamente dominado cada parte de mi cuerpo y sus deseos. Pues la lucha seguía y entendí que no terminaría mientras siguiera en mi cuerpo, pero vencer la carne sólo el Espíritu Santo puede.
Hice después de mi conversión un plan de 40 días, y un par de días antes de terminar el plan caí en la pornografía de nuevo, me sentí horrible y muy culpable de haber pecado de esta manera, ya no era igual a cuando no era creyente pues antes el Espíritu no me convencía de pecado y de juicio y hoy sí.
Me congregue más fielmente a mi Iglesia Dios es Amor, ahí un grupo de adolescentes y yo hicimos un grupo “b” de alabanza, este grupo empezó a servir en los cultos de domingo poco antes de mi conversión, yo estando ya en el Señor le empecé a servir con mucho fervor en ese ministerio. Las vacaciones de verano de ese año decidí participar más en la Iglesia donde me congregaba y me pidieron ser parte de la Escuela Bíblica de Vacaciones, donde iban niños de la colonia a aprender de la Palabra de Dios, iban alrededor de 250 niños en la semana y me pidieron ser parte del grupo de coreografía, para que las alabanzas quedarán más arraigadas a ellos con coreografía.
Dios puso en mi corazón el deseo ferviente de conocerlo más, y mi oración era entrar en el Instituto Teológico Internacional en Vida Nueva Para El Mundo. Yo me discípulaba los sábados en esta Iglesia, después de varios meses de ver a los del ITI decía en mi corazón una oración a Dios, querer ser Teólogo y conocer los más grandes tesoros bíblicos. Un sábado el hermano que nos daba el discipulado no pudo asistir y una hermana piadosa que era servidora en el ITI me invitó a entrar, el Señor movió todo para que yo entrara el Instituto sin que yo moviera un dedo, vi su mano y su voluntad, al llegar a casa mi gozo era inmenso un gran regalo de Dios bondadoso.
Al poco tiempo también se me pidió ayudar en ciertos cultos de oración el recoger la ofrenda, y después se me pidió el dirigir la alabanza, y después se me pidió dirigir el culto de oración, y después en el ministerio de servidores, y después en el ministerio de comunicación dejándome participar en la página web de la Iglesia. Cuánta alegría era a mi alma poder servir a mis hermanos, trabajar en el Reino, tenía un deseo ferviente de llevar mi vida como un siervo, Oh Señor dame un corazón de siervo.
También como requisito de los servidores era el estar bautizado dándole honor a lo que nos hace Bautistas, me inscribí al discipulando del Bautismo, pues es requisito de esta denominación. Poco antes de mi Bautizo llegó un matrimonio joven a mi Iglesia, Israel fue nombrado líder de jóvenes y aunque aún era adolescente de 17 años quería aprender más de Dios. Yo me bautice el 12 de Octubre del 2014, este fue un evento en mi vida muy grande, anunciar al mundo que he muerto a el y ahora he resucitado a un Reino diferente, que le pertenezco a Dios. A mi Bautizo llegaron mis familiares y por medio de las redes sociales mis compañeros de la escuela se enteraron de mi nueva vida en Cristo. Recuerdo que lloré de felicidad en mi Bautizo, ser coheredero y hijo del Rey es un gran privilegio, a pesar de que el mundo se burle yo se que Dios es mi bien.
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