La Universidad

Mis primeros días en la Universidad fueron muy tediosos, no quería estudiar Biología yo quería estudiar en el seminario, sin embargo el Señor me mostró que esto era una bendición muy grande, me arrepentí de quejarme por este regalo y puse en mi corazón aprovecharlo. Entre tantos compañeros que creían en Darwin y su evolución, yo defendía las verdades bíblicas y les daba muestra de mi fe. Mi oración era que Dios me diera un hijo espiritual en la Universidad, alguien que sea un creyente verdadero.  En el ITI el Señor me dio muchos amigos, mi buena amiga Yaneli Arteaga, Luz Sánchez, Alma y una hermana muy especial Araceli Aparicio.

Las tentaciones aún abundaban, mis ojos me hacían pecar, yo quería abandonar para siempre y por fin la pornografía y la lujuria, sí Dios realmente me daba un ministerio yo no quería se impuro sexual sino limpio y consagrado al Señor. Poco a poco el fuego regresaba y sentía como el Señor volvía a hablarme, sin embargo yo caía según porque mi padre tomaba y le pegaba a mi madre, y al recordar lo que había dejado en DEA, pero la verdad era porque quería seguir con los deseos pecaminosos en mi.

En fin de año me volví a deprimir al recordar según yo mi pobreza económica, mi pobreza espiritual y mi inconformidad con mi familia. Días difíciles fueron los siguientes y casi sin cambios hasta después de Semana Santa, que el Señor me levanto y me pidió que confirmara a mis hermanos, que sea valiente y fuerte, que sea como un soldado, disciplinado como atleta, trabajador como un labrador de campos y como maestro buscando que todos conozcan más de Dios.

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