La Perseverancia de los Santos

La Perseverancia de los Santos

Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado, y ha llamado eficazmente y santificado por su Espíritu, y a quienes ha dado la preciosa fe de sus escogidos, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán en él hasta el fin, y serán salvos por toda la eternidad, puesto que los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables, por lo que él continúa engendrando y nutriendo en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las virtudes del Espíritu para inmortalidad; y aunque surjan y les azoten muchas tormentas e inundaciones, nunca podrán arrancarles del fundamento y la roca a que por la fe están aferrados; a pesar de que, por medio de la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de la luz y el amor de Dios puede ensombrecérseles y oscurecérseles por un tiempo, él, sin embargo, sigue siendo el mismo, y ellos serán guardados, sin ninguna duda, por el poder de Dios para salvación, en la que gozarán de su posesión adquirida, al estar ellos esculpidos en las palmas de sus manos y sus nombres escritos en el libro de la vida desde toda la eternidad.
Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. (Juan 10:27-29 NVI)
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. (Filipenses 1:6 NVI)
Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y PONDRÉ MI TEMOR EN EL CORAZÓN DE ELLOS, para que no se aparten de mí. Jeremías 32:40
A pesar de todo, el fundamento de Dios es sólido y se mantiene firme, pues está sellado con esta inscripción: «El Señor conoce a los suyos», y esta otra: «Que se aparte de la maldad todo el que invoca el nombre del Señor». (2 Timoteo 2:19 NVI)
Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, les harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos. En cambio, el que no las tiene es tan corto de vista que ya ni ve, y se olvida de que ha sido limpiado de sus antiguos pecados. Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás, (2 Pedro 1:5-10 NVI)
Aunque salieron de entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros; si lo hubieran sido, se habrían quedado con nosotros. Su salida sirvió para comprobar que ninguno de ellos era de los nuestros. (1 Juan 2:19 NVI)
Si violan mis estatutos y no observan mis mandamientos, con vara castigaré sus transgresiones y con azotes su iniquidad. Con todo, jamás le negaré mi amor, ni mi fidelidad le faltará. No violaré mi pacto ni me retractaré de mis palabras. (Salmos 89:31-34 NVI)
Pero si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo. (1 Coríntios 11:32 NVI)
He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida. (2 Timoteo 4:7-8 NVI)
Los hijos de tus siervos se establecerán, y sus descendientes habitarán en tu presencia.» (Salmos 102:28 NVI)
Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria. (Efesios 1:14 NVI)
A quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. (1 Pedro 1:5 NVI)
A la bestia la adorarán todos los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no han sido escritos en el libro de la vida, el libro del Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo. (Apocalipsis 13:8 NVI)
NINGUNO QUE HAYA NACIDO DE DIOS PRACTICA EL PECADO, porque la semilla de Dios permanece en él; NO PUEDE PRACTICAR EL PECADO, porque ha nacido de Dios. Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que NO PRACTICA LA JUSTICIA NO ES HIJO DE DIOS; ni tampoco lo es el que NO AMA A SU HERMANO. (1 Juan 3:9-10 NVI)
Toda maldad es pecado, pero hay pecado que no lleva a la muerte. Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo. (1 Juan 5:17-18 NVI)
¡Al único Dios, nuestro Salvador, que puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia, (Juda 1:24 NVI)
Esta perseverancia de los santos depende no de su propio libre albedrío, sino de la inmutabilidad del decreto de elección. Dios todopoderoso a menudo deja por algún tiempo a sus propios hijos en diversas tentaciones y en las corrupciones de sus propios corazones, a fin de disciplinarlos por sus pecados anteriores o para revelarles la fuerza oculta de la corrupción y del engaño de sus corazones, para que sean humillados; y para llevarlos a una dependencia de él más íntima y constante para su apoyo en él; y para hacerlos más vigilantes contra todas las ocasiones futuras de pecado, y para otros fines santos y justos. Por consiguiente, todo lo que ocurre a cualquiera de sus escogidos es por su designio, para su gloria y para el bien de ellos.
El enemigo de la verdad dice:
“Aquellos que creen y son verdaderamente salvos, pueden perder su salvación si dejan de perseverar en la fe”
La palabra de Dios afirma que:
“Todos los que fueron escogidos por Dios, redimidos por Cristo y recibieron la fe por medio del Espíritu Santo son verdaderamente Salvos. Permanecerán siempre en la fe por el poder del Dios omnipotente y por lo tanto, preservarán hasta el fin. Por que son preservados por Dios. ”
El creyente podrá caer, pero no se perderá. Si el Señor lo ha salvado del pecado y de la muerte, sus frutos lo demostraran, pues si no hay santidad dudaría si ese “llamado” fue eficaz, un árbol bueno no puede producir fruto malo.

Todo esto lo escribo a ustedes para que levanten las espadas de la verdad, en contra de las falsas doctrinas, y los falsos maestros pues son los últimos tiempos y el Día del Señor se acerca. Amados les pido por las misericordias de Cristo que velen y oren, que luchen la buena batalla de la Fe y que vivan en santidad para la gloria de Dios. Corrijan con mansedumbre y con gracia a aquel que tenga una idea errónea de Dios, y muéstreles las joyas de las Gracia. Se que Dios terminara su obra pues el nunca falla a sus promesas. Oren unos por otros, apóyense en las aflicciones y ámense unos a otros así demostraremos que somos discípulos del Señor, pues tiempos difíciles se acercan.

No teman el compartir el evangelio, sino demuestren obras santas y deseando que mas personas conozcan del evangelio de la gracia, y entre ellas personas predestinadas para la Vida. Así no nos avergonzaremos en su venida, pues como esta escrito: que Aquel es poderoso para guardarnos santos y sin mancha ante su presencia. Confió en Dios y su soberanía. Oro por la Iglesia y por su avivamiento. Anhelando la Segunda Venida del Justo ¡Ven Señor Jesús!

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