Inicio de la Edad Media


En el cuarto semestre de mi preparatoria, siendo Semana Santa del 2014 había planeado hacer libertinaje y burlarme de los Santos que guardaban esos días, quien iba a imaginar los que sucedería.

El fin de semana antes de la Pascua yo engañado por los demonios, me habían hecho creer una realidad falsa que yo iba a hacer una iniciación masónica el viernes de la Pascua y que haría una clase de sacrificio, en mi memoria no recuerdo que ninguna persona me haya invitado a tal reunión, yo creo que era una ilusión. El martes recuerdo que yo al final del día me pelee con mis padres y me di cuenta que los demonios me habían engañado y mentido, sentía que mi vida no tenía sentido pues fuera de ellos creía que no existía otro lugar, esa tarde llore amargamente por haberles creído, caí al suelo desconsolado y solitario.

Esa noche sucedió algo increíble que impactó mi vida de por siempre, cerré mis ojos y cuando los abrí vi el cielo, una luz muy brillante más que el sol, una luz tan blanca que nunca había visto, inmediatamente me postre en el suelo pues lo primero que pensé fue que estaba muerto, muerto por una luz Santa, pensé que estaba muerto y en juicio por mis pecados, pensaba dentro de mi: “ay de mi, ay de mi, estoy muerto, ay de mi pues seré juzgado”, ahora entiendo las palabras de Isaías que dijo esas palabras: “ay de mi”. Así cómo el sol irradia calor, Su luz irradia Santidad, pues Él es Santo, Santo, Santo. Su blanca luz de santidad me convenció de pecado, al postrarme al suelo no lo mire pues era tan pecador que era incapaz de ver su Santidad. Su luz como esta escrito revela mi pecado, aunque estaba vestido me sentía desnudo y sucio del pecado, me sentía tan asqueroso de la maldad, mis ojos fueron abiertos sobre mi miserable condición, su santidad me mostró quien era un hombre impío, malhechor, abominable, un pobre, miserable, ciego y desnudo.

Estando yo postrado vi unos pies brillantes, vi el borde de la túnica igual de brillante al momento de ver sus pies, Él se acercaban a donde yo estaba, El Rey de reyes, El Soberano, El Amén, El Creador, El Gran Yo Soy, supuse que iniciaría mi juicio, no quise mirarlo pues Su luz me consumía su santidad, es algo que me aterrorizo en una forma que no puedo decir. Al estar yo sus pies Él me hablo con una voz que me tranquilizo, me infundio paz, el Señor de mi vida vino a mi, Su amor quitó todo mi temor, Su voz que creo todo lo que es visible y es invisible, me dio la vida eterna, Su voz revivió mi alma. Oh mi Señor no soy digno de tal galardón, no soy digno de tu misericordia, te amo por tu gracia, grande eres y glorioso por tu gracia soberana. 

Confirme que una sola palabra que de Él salga puede cambiar la vida del más vil pecador, aunque lo que dijo fue indecible, el Señor sabe que digo la verdad a pesar de lo que los enemigos de la fe digan. Oh Señor solo escuche tu voz, más no pude verte, pues sólo los puros de corazón te verán, cuantas veces te he pedido que repitas ese milagro de escucharte una vez más, se que no te veré hasta que llegue ese día, y probablemente te volveré a oír hasta ese día. Tu gracia oh Señor, tu dulce gracia, irresistible gracia, ¿Cómo puede ser que yo siendo tu enemigo me acercaste a ti? Señor no quiero nada de este mundo, ¡Nada! Sólo a Ti, soy tuyo, soy tu esclavo más bajo, perdóname Señor por fallarte aún después de haber hecho esto por mi, yo no soy perfecto y mi adoración no es perfecta, Señor ya no vivo yo sino Tu en mi, ya no es mi vida sino tuya, todo es tuyo y para tu gloria por siempre.

Acerca de las palabras indecibles de mi Señor, no puedo decir más pero las evidencias de su resurrección me marcaron de por vida, al momento de abrir los ojos de nuevo me encontraba en mi cama siendo ya de mañana del miércoles, sentí que las vendas fueron quitadas de mis ojos, un choque de ideas y sentimientos me invadieron, desde el saber que era un vil pecador, que Cristo vive y reina, que Su gracia me alcanzo y me salvo, que traidor fui al desviarme a la corrupción y que amor tan grande por mi. Los miércoles como es costumbre en las Iglesias de denominación Bautista se realizan reuniones de oración, yo creía en mi mente que era muy pronto para congregarme con los santos de nuevo, pero sabía que la oportunidad que el Señor me había dado sería la última, no podía separarme pues eso tendría un gran costo, así que ese miércoles fui y sentí como el Señor tocaba mi corazón.

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