Doctrina de La Elección Soberana
Doctrina de La Elección Soberana
Dios en tu bondad y gracia nos dio la promesa de que todas estas cosas se restaurarían y nos haría a imagen de su Hijo Unigénito
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29 NVI)
El Decreto de Dios
Dios desde la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de su propia voluntad, ha decretado en si mismo, libre e inalterable todas las cosas, todo lo que sucede, sin embargo Dios no es autor del pecado; ni se violencia a la voluntad de la criatura, ni le quita la libertad o sus causas secundarias, sino que mas bien las establece. El manifiesta su sabiduría en disponer todas las cosas, su poder y fidelidad en llevar a cabo sus decretos.
El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor. (Proverbios 19:21 NVI)
El Señor Todopoderoso ha jurado: «Tal como lo he planeado, se cumplirá; tal como lo he decidido, se realizará. Destrozaré a Asiria en mi tierra; la pisotearé sobre mis montes. Mi pueblo dejará de llevar su yugo; ya no pesará esa carga sobre sus hombros.» Esto es lo que he determinado para toda la tierra; ésta es la mano que he extendido sobre todas las naciones. Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso, ¿quién podrá impedirlo? Si él ha extendido su mano, ¿quién podrá detenerla? (Isaías 14:24-27 NVI)
Yo anuncio el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo. Del oriente llamo al ave de rapiña; de tierra distante, al hombre que cumplirá mi propósito. Lo que he dicho, haré que se cumpla; lo que he planeado, lo realizaré. (Isaías 46:10-11 NVI)
Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer lo que le parezca. (Salmos 115:3 NVI)
El Señor hace todo lo que quiere en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos sus abismos. (Salmos 135:6 NVI)
Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?» (Romanos 9:19 NVI)
Ninguno de los pueblos de la tierra merece ser tomado en cuenta. Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni quien le pida cuentas de sus actos. (Daniel 4:35 NVI)
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. (Romanos 8:28 NVI)
Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén. (Romanos 11:36 NVI)
En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, (Efesios 1:11 NVI)
—No tendrías ningún poder sobre mí si no se te hubiera dado de arriba —le contestó Jesús—. Por eso el que me puso en tus manos es culpable de un pecado más grande. (Juan 19:11 NVI)
Éste fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz. (Hechos 2:23 NVI)
En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera. (Hechos 4:27-28 NVI)
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice? (Números 23:19 NVI)
La Predestinación
Por el Decreto de Dios, el eligió para manifestación de su gloria, algunos hombres y ángeles predestinados, o preordenados a vida eterna, para la alabanza de su Gracia, mientras a otros se les deja actuar en su pecado deliberado para su justa condenación, para la alabanza de su justicia. Por lo tanto Dios antes de la fundación del mundo, el escogió en Cristo a aquellos a quienes El en su gracia soberana regenera, salva y santifica. Según el propósito eterno de Dios, inmutable, secreto consejo y voluntad. Escogidos para la gloria eterna, por su libre gracia y amor, sin que ninguna cosa en la criatura, como condición o causa le moviera a ello.
Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios. (Romanos 9:16 NVI)
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1:12-13 RVC)
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios y sin actuar con parcialidad. (1 Timoteo 5:21 RVC)
»Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. (Mateo 25:34 NVI)
Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, (Efesios 1:4-5 NVI)
Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje, y a quién se le ha revelado el poder del Señor?» Por eso no podían creer, pues también había dicho Isaías: «Les ha cegado los ojos y endurecido el corazón, para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón ni se conviertan; y yo los sane.» (Juan 12:38-40 NVI)
¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción? ¿Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto de su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria? Ésos somos nosotros, a quienes Dios llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles. (Romanos 9:22-24 NVI)
y también: «una piedra de tropiezo y una roca que hace caer.» Tropiezan al desobedecer la palabra, para lo cual estaban destinados. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido. (1 Pedro 2:8-10 NVI)
Estos ángeles y hombres predestinados y preordenados están designados particular e inalterablemente, y su numero es tan cierto y definido que no se puede aumentar ni disminuir .
Pues por medio de engaños se han infiltrado entre ustedes algunos malvados. Éstos, que desde antes habían sido destinados a la condenación, convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor. (Judas 1:4 RVC)
»Cuando el rey entró para ver a los invitados y se encontró con uno que no estaba vestido para la boda, le dijo: “Amigo, ¿cómo fue que entraste aquí, sin estar vestido para la boda?” Y aquél enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: “Aten a éste de pies y manos, y échenlo de aquí, a las tinieblas de afuera. ¡Allí habrá llanto y rechinar de dientes!” Porque son muchos los llamados, pero pocos los escogidos.» (San Mateo 22:11-14 RVC)
No hablo de todos ustedes; yo sé a quiénes he elegido. Pero es para que se cumpla la Escritura: “El que come pan conmigo, levantó contra mí el talón.” (San Juan 13:18 RVC)
¿Y qué le contestó la voz divina? «He apartado para mí siete mil hombres, los que no se han arrodillado ante Baal.» Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia. Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia. ¿Qué concluiremos? Pues que Israel no consiguió lo que tanto deseaba, pero sí lo consiguieron los elegidos. Los demás fueron endurecidos, (Romanos 11:4-7 NVI)
Cada uno debe permanecer en la condición en que estaba cuando fue llamado. ¿Fuiste llamado cuando aún eras esclavo? No te preocupes. Aunque, si tienes la oportunidad de liberarte, debes aprovecharla. Porque el que era esclavo cuando el Señor lo llamó, es libre en el Señor. Del mismo modo, el que era libre cuando el Señor lo llamó, es esclavo de Cristo.
Hermanos, cada uno de ustedes debe permanecer ante Dios en la condición en que estaba cuando él lo llamó. (1 Corintios 7:20-22, 24 RVC)
A pesar de todo, el fundamento de Dios es sólido y se mantiene firme, pues está sellado con esta inscripción: «El Señor conoce a los suyos», y esta otra: «Que se aparte de la maldad todo el que invoca el nombre del Señor». En una casa grande no sólo hay vasos de oro y de plata sino también de madera y de barro, unos para los usos más nobles y otros para los usos más bajos. (2 Timoteo 2:19-20 NVI)
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. (Romanos 8:28-30 NVI)
Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia DETERMINACIÓN y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo; (2 Timoteo 1:9 NVI)
No sólo eso. También sucedió que los hijos de Rebeca tuvieron un mismo padre, que fue nuestro antepasado Isaac. Sin embargo, antes de que los mellizos nacieran, o hicieran algo bueno o malo, y para confirmar el propósito de la elección divina, no en base a las obras sino al llamado de Dios, se le dijo a ella: «El mayor servirá al menor.» Y así está escrito: «Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú.» ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera! (Romanos 9:10-14 NVI)
Según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: Que abunden en ustedes la gracia y la paz. (1 Pedro 1:2 NVI)
Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad. (2 Tesalonicenses 2:13 NVI)
Nosotros somos hechura suya; hemos sido creados en Cristo Jesús para realizar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que vivamos de acuerdo con ellas. (Efesios 2:10 RVC)
Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien. (Tito 2:14 NVI)
Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen. Es que Jesús conocía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que iba a traicionarlo. Así que añadió: —Por esto les dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre. (Juan 6:64-65 NVI)
El que es de Dios escucha lo que Dios dice. Pero ustedes no escuchan, porque no son de Dios. (Juan 8:47 NVI)
—Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan, pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. (Juan 10:25-29 NVI)
Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos. (Juan 17:9 NVI)
Aunque salieron de entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros; si lo hubieran sido, se habrían quedado con nosotros. Su salida sirvió para comprobar que ninguno de ellos era de los nuestros. (1 Juan 2:19 NVI)
Al oír esto, los gentiles se alegraron y celebraron la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna. (Hechos 13:48 NVI)
La Doctrina del profundo misterio de la Predestinación debe tratarse con prudencia y cuidado, los hombres al ocuparse de la voluntad de Dios revelada en su palabra y al obedecerla, puedan estar seguros por medio del llamamiento eficaz, y estar seguros de su elección eterna. Esta Doctrina de la Gracia genera alabanza, reverencia y admiración a Dios, y humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que obedecen el evangelio.
»Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29:29 NVI)
Por lo tanto, como ESCOGIDOS de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, (Colosenses 3:12 NVI)
Los enemigos de la verdad dicen:
“El hecho de que Dios escogió ciertos individuos para ser salvos antes de la fundación del mundo, fue basado en el hecho de que Dios previo que ellos responderían al llamamiento. Escogió solamente a aquellos que el sabia que por si mismos creerían al Evangelio. Por lo tanto, la elección fue determinada o condicionada por lo que el hombre haría. La fe que Dios prevé y en la cual se basa para escoger a los salvos no es algo dado al pecador por Dios o generado por el Espíritu Santo en la regeneración, sino algo que resuena enteramente en la voluntad del hombre. Fue dejado completamente a la voluntad del hombre de creer o no, y así determinar si seria elegido o no a la salvación. Dios escogió a los que El sabia que por su libre albedrio escogería a Cristo. Así pues, la causa final de la salvación es que el pecador escoge a Cristo y no que Dios escoja al pecador. ”
Mas nosotros afirmamos que:
“La elección de ciertos individuos para ser salvos aun antes de la fundación del mundo descansa enteramente en la voluntad de Dios. Su elección de ciertos pecadores no esta basada en ninguna respuesta previa u obediencia por parte de ellos, tal como la Fe, el Arrepentimiento, etc. Al contrario, es Dios quien da la Fe y el Arrepentimiento a cada individuo que El escoge. Estos actos (la Fe y el Arrepentimiento) son el resultado, no la causa de la elección de Dios. Por lo tanto, la elección no es determinada o condicionada por alguna cosa virtuosa o disposición prevista en el hombre. Aquellos que Dios soberanamente escoge, los trae a través del Espíritu a una aceptación voluntaria de Cristo. Entonces, la causa final de la salvación esta en Dios escoge pará salvación al pecador, no el pecador escoge a Dios.”
La Doctrina de la Predestinación no contradice, ni niega la responsabilidad humana, pues el hombre es responsable por no creer y arrepentirse. Tampoco la doctrina incita a no predicar, pues la Gran Comisión nos dice que vayamos y hagamos discípulos, así que el Cristiano esta obligado a compartir a toda alma humana el evangelio de Dios, pues es un Misterio como elige Dios, el evangelio para los escogidos es Vida, pero para los que nos son escogido es condenación.
Dios en tu bondad y gracia nos dio la promesa de que todas estas cosas se restaurarían y nos haría a imagen de su Hijo Unigénito
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29 NVI)
El Decreto de Dios
Dios desde la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de su propia voluntad, ha decretado en si mismo, libre e inalterable todas las cosas, todo lo que sucede, sin embargo Dios no es autor del pecado; ni se violencia a la voluntad de la criatura, ni le quita la libertad o sus causas secundarias, sino que mas bien las establece. El manifiesta su sabiduría en disponer todas las cosas, su poder y fidelidad en llevar a cabo sus decretos.
El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor. (Proverbios 19:21 NVI)
El Señor Todopoderoso ha jurado: «Tal como lo he planeado, se cumplirá; tal como lo he decidido, se realizará. Destrozaré a Asiria en mi tierra; la pisotearé sobre mis montes. Mi pueblo dejará de llevar su yugo; ya no pesará esa carga sobre sus hombros.» Esto es lo que he determinado para toda la tierra; ésta es la mano que he extendido sobre todas las naciones. Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso, ¿quién podrá impedirlo? Si él ha extendido su mano, ¿quién podrá detenerla? (Isaías 14:24-27 NVI)
Yo anuncio el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo. Del oriente llamo al ave de rapiña; de tierra distante, al hombre que cumplirá mi propósito. Lo que he dicho, haré que se cumpla; lo que he planeado, lo realizaré. (Isaías 46:10-11 NVI)
Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer lo que le parezca. (Salmos 115:3 NVI)
El Señor hace todo lo que quiere en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos sus abismos. (Salmos 135:6 NVI)
Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?» (Romanos 9:19 NVI)
Ninguno de los pueblos de la tierra merece ser tomado en cuenta. Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni quien le pida cuentas de sus actos. (Daniel 4:35 NVI)
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. (Romanos 8:28 NVI)
Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén. (Romanos 11:36 NVI)
En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, (Efesios 1:11 NVI)
—No tendrías ningún poder sobre mí si no se te hubiera dado de arriba —le contestó Jesús—. Por eso el que me puso en tus manos es culpable de un pecado más grande. (Juan 19:11 NVI)
Éste fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz. (Hechos 2:23 NVI)
En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera. (Hechos 4:27-28 NVI)
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice? (Números 23:19 NVI)
La Predestinación
Por el Decreto de Dios, el eligió para manifestación de su gloria, algunos hombres y ángeles predestinados, o preordenados a vida eterna, para la alabanza de su Gracia, mientras a otros se les deja actuar en su pecado deliberado para su justa condenación, para la alabanza de su justicia. Por lo tanto Dios antes de la fundación del mundo, el escogió en Cristo a aquellos a quienes El en su gracia soberana regenera, salva y santifica. Según el propósito eterno de Dios, inmutable, secreto consejo y voluntad. Escogidos para la gloria eterna, por su libre gracia y amor, sin que ninguna cosa en la criatura, como condición o causa le moviera a ello.
Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios. (Romanos 9:16 NVI)
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1:12-13 RVC)
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios y sin actuar con parcialidad. (1 Timoteo 5:21 RVC)
»Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. (Mateo 25:34 NVI)
Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, (Efesios 1:4-5 NVI)
Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje, y a quién se le ha revelado el poder del Señor?» Por eso no podían creer, pues también había dicho Isaías: «Les ha cegado los ojos y endurecido el corazón, para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón ni se conviertan; y yo los sane.» (Juan 12:38-40 NVI)
¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción? ¿Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto de su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria? Ésos somos nosotros, a quienes Dios llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles. (Romanos 9:22-24 NVI)
y también: «una piedra de tropiezo y una roca que hace caer.» Tropiezan al desobedecer la palabra, para lo cual estaban destinados. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido. (1 Pedro 2:8-10 NVI)
Estos ángeles y hombres predestinados y preordenados están designados particular e inalterablemente, y su numero es tan cierto y definido que no se puede aumentar ni disminuir .
Pues por medio de engaños se han infiltrado entre ustedes algunos malvados. Éstos, que desde antes habían sido destinados a la condenación, convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor. (Judas 1:4 RVC)
»Cuando el rey entró para ver a los invitados y se encontró con uno que no estaba vestido para la boda, le dijo: “Amigo, ¿cómo fue que entraste aquí, sin estar vestido para la boda?” Y aquél enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: “Aten a éste de pies y manos, y échenlo de aquí, a las tinieblas de afuera. ¡Allí habrá llanto y rechinar de dientes!” Porque son muchos los llamados, pero pocos los escogidos.» (San Mateo 22:11-14 RVC)
No hablo de todos ustedes; yo sé a quiénes he elegido. Pero es para que se cumpla la Escritura: “El que come pan conmigo, levantó contra mí el talón.” (San Juan 13:18 RVC)
¿Y qué le contestó la voz divina? «He apartado para mí siete mil hombres, los que no se han arrodillado ante Baal.» Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia. Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia. ¿Qué concluiremos? Pues que Israel no consiguió lo que tanto deseaba, pero sí lo consiguieron los elegidos. Los demás fueron endurecidos, (Romanos 11:4-7 NVI)
Cada uno debe permanecer en la condición en que estaba cuando fue llamado. ¿Fuiste llamado cuando aún eras esclavo? No te preocupes. Aunque, si tienes la oportunidad de liberarte, debes aprovecharla. Porque el que era esclavo cuando el Señor lo llamó, es libre en el Señor. Del mismo modo, el que era libre cuando el Señor lo llamó, es esclavo de Cristo.
Hermanos, cada uno de ustedes debe permanecer ante Dios en la condición en que estaba cuando él lo llamó. (1 Corintios 7:20-22, 24 RVC)
A pesar de todo, el fundamento de Dios es sólido y se mantiene firme, pues está sellado con esta inscripción: «El Señor conoce a los suyos», y esta otra: «Que se aparte de la maldad todo el que invoca el nombre del Señor». En una casa grande no sólo hay vasos de oro y de plata sino también de madera y de barro, unos para los usos más nobles y otros para los usos más bajos. (2 Timoteo 2:19-20 NVI)
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. (Romanos 8:28-30 NVI)
Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia DETERMINACIÓN y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo; (2 Timoteo 1:9 NVI)
No sólo eso. También sucedió que los hijos de Rebeca tuvieron un mismo padre, que fue nuestro antepasado Isaac. Sin embargo, antes de que los mellizos nacieran, o hicieran algo bueno o malo, y para confirmar el propósito de la elección divina, no en base a las obras sino al llamado de Dios, se le dijo a ella: «El mayor servirá al menor.» Y así está escrito: «Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú.» ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera! (Romanos 9:10-14 NVI)
Según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: Que abunden en ustedes la gracia y la paz. (1 Pedro 1:2 NVI)
Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad. (2 Tesalonicenses 2:13 NVI)
Nosotros somos hechura suya; hemos sido creados en Cristo Jesús para realizar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que vivamos de acuerdo con ellas. (Efesios 2:10 RVC)
Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien. (Tito 2:14 NVI)
Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen. Es que Jesús conocía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que iba a traicionarlo. Así que añadió: —Por esto les dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre. (Juan 6:64-65 NVI)
El que es de Dios escucha lo que Dios dice. Pero ustedes no escuchan, porque no son de Dios. (Juan 8:47 NVI)
—Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan, pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. (Juan 10:25-29 NVI)
Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos. (Juan 17:9 NVI)
Aunque salieron de entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros; si lo hubieran sido, se habrían quedado con nosotros. Su salida sirvió para comprobar que ninguno de ellos era de los nuestros. (1 Juan 2:19 NVI)
Al oír esto, los gentiles se alegraron y celebraron la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna. (Hechos 13:48 NVI)
La Doctrina del profundo misterio de la Predestinación debe tratarse con prudencia y cuidado, los hombres al ocuparse de la voluntad de Dios revelada en su palabra y al obedecerla, puedan estar seguros por medio del llamamiento eficaz, y estar seguros de su elección eterna. Esta Doctrina de la Gracia genera alabanza, reverencia y admiración a Dios, y humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que obedecen el evangelio.
»Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29:29 NVI)
Por lo tanto, como ESCOGIDOS de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, (Colosenses 3:12 NVI)
Los enemigos de la verdad dicen:
“El hecho de que Dios escogió ciertos individuos para ser salvos antes de la fundación del mundo, fue basado en el hecho de que Dios previo que ellos responderían al llamamiento. Escogió solamente a aquellos que el sabia que por si mismos creerían al Evangelio. Por lo tanto, la elección fue determinada o condicionada por lo que el hombre haría. La fe que Dios prevé y en la cual se basa para escoger a los salvos no es algo dado al pecador por Dios o generado por el Espíritu Santo en la regeneración, sino algo que resuena enteramente en la voluntad del hombre. Fue dejado completamente a la voluntad del hombre de creer o no, y así determinar si seria elegido o no a la salvación. Dios escogió a los que El sabia que por su libre albedrio escogería a Cristo. Así pues, la causa final de la salvación es que el pecador escoge a Cristo y no que Dios escoja al pecador. ”
Mas nosotros afirmamos que:
“La elección de ciertos individuos para ser salvos aun antes de la fundación del mundo descansa enteramente en la voluntad de Dios. Su elección de ciertos pecadores no esta basada en ninguna respuesta previa u obediencia por parte de ellos, tal como la Fe, el Arrepentimiento, etc. Al contrario, es Dios quien da la Fe y el Arrepentimiento a cada individuo que El escoge. Estos actos (la Fe y el Arrepentimiento) son el resultado, no la causa de la elección de Dios. Por lo tanto, la elección no es determinada o condicionada por alguna cosa virtuosa o disposición prevista en el hombre. Aquellos que Dios soberanamente escoge, los trae a través del Espíritu a una aceptación voluntaria de Cristo. Entonces, la causa final de la salvación esta en Dios escoge pará salvación al pecador, no el pecador escoge a Dios.”
La Doctrina de la Predestinación no contradice, ni niega la responsabilidad humana, pues el hombre es responsable por no creer y arrepentirse. Tampoco la doctrina incita a no predicar, pues la Gran Comisión nos dice que vayamos y hagamos discípulos, así que el Cristiano esta obligado a compartir a toda alma humana el evangelio de Dios, pues es un Misterio como elige Dios, el evangelio para los escogidos es Vida, pero para los que nos son escogido es condenación.
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