Crisis Feudal

Decidí comenzar a escribir mi primer libro fantástico, aunque este parecía un sueño muy lejano. Comencé el semestre 3 en el año 2016 con mucha emoción por iniciar la célula y los discipulados, sin embargo no oraba en mi vida como debía, las primeras semanas solo dos personas fueron, aún así mi corazón era duro. No quería bajar mi cabeza y decir "Si, Señor". Dude si había sido la voluntad de Dios iniciar la célula. Había mucha oposición y muchos no sabían siquiera que existía. Al empezar a servir en JConD no me rendí al Señor sino que intente hacer todo por mis fuerzas y como es obvio no próspero el grupo.

Mi padre cada vez estaba peor, sin embargó Dios inclinó su oído y escuchó mi oración, mi padre consiguió un trabajo después de dos años que no tuvo. Dios me permitió contactar al Ministerio de Aviva Nuestros Corazones y este ministerio quería hablar con mi Iglesia pero no hubo respuesta de mi pastor, esto me extraño mucho y mi corazón se sentía afligido. Me preocupa el estado de la Iglesia, los jóvenes no buscan a Dios, necesitamos un avivamiento, necesitamos una reforma, necesitamos ver a Cristo y saber que es la vida abundante.

No viví en santidad, no oraba, no leía la Palabra, los jóvenes en mi universidad no iban a la célula, estaba desanimado y hasta tal ves deprimido, mi carrera de Biologia no me apasionaba, sentía que todo en mi vida era vano. Fue en este tiempo de desierto cuando fue tentado mi corazón, me sentía como un adolescente con las hormonas en lo alto, aunque claro que era un adolescente de 19 años. Un joven de la universidad me empezó a elogiar y me empezó a coquetear. Yo me dividí en mi mismo, mi mente me decía lo que la Biblia enseña, todo aquello que había enseñado y aprendido, sabía que era vano. Esto me consterno en mi alma, como yo un joven reformado y teólogo, maestro de la Palabra era tentando con esta clase de pecados. No lo podía creer.

El corazón del problema era mi corazón, mi corazón es engañoso y trata de dominar mi mente y mi cuerpo. Mis deseos me decían que lo intentara, mi mente me decía que eso sería una estupidez extraordinaria. Así luche contra mi corazón, contra esos deseos, era una guerra mundial dentro de mi. Sin duda alguna esta situación era mi culpa, yo di entrada a esta situación y respondí a los elogios de este joven. Soy responsable de mis decisiones y sentimientos, el Señor es siempre verás. Como tan rápido pude ver que mi corazón es engañoso y que necesito, que clamó por la gracia de Dios. Sólo el es mi ancla y sólo él es suficiente. El es mi Amado y yo fui infiel en mi corazón.

Me di cuenta de un hecho que quise negar siempre. Creí que al tener una conversión singular, al dejar muchos pecados, supuse que estos habían muerto, que esos pecados y deseos ya no moraban en mi, que habían sido exterminados. Pero no es así, esos deseos no mueren, están ahí en latencia, esperando las condiciones óptimas para eclosionar. No podemos matar deseos o pecados, sólo podemos por el poder de Dios vencerlos. Esta es nuestra esperanza en Dios, que él nos de la fuerza para vencer como Josué en Jericó o como David contra Goliath

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