Baja Edad Media
Después de bautizado Israel me enseño que responsabilidades y derechos tiene el miembro, ahora tenía derecho de hablar y era más tomado en cuenta según yo. La esposa de Israel llamada Lupita por todos, me enseñó predicaciones de Charles Haddon Spurgeon, para mi fue un tesoro monumental de conocimiento y sana doctrina del Señor, si he entendido cómo es el ejemplo de una predicación sana y moderna es por Charles Spurgeon. Si bien la mayoría de las doctrinas profundas que empecé a enterrar fue gracias a Dios por la vida de Spurgeon. Muchas veces me he preguntado si mi ministerio impactará, si mis enseñanzas impactaran, sí tendré un conocimiento tal como el que el Rey de los Pastores le dio a Spurgeon. Sí bien tengo la confianza en Dios y en sus promesas, bendito sea Dios que utiliza a un simple hombre y en él muestra su gloria, para la alabanza de su gracia y poder eterno.
Debido a que me sumergí en las enseñanzas de Spurgeon, por la misericordia de Dios entendí las maravillas de su gracia y soberanía, estudiadas en las Doctrinas de la Gracia, misterios grandes de Dios que le pertenecen a Dios, cuando la soberanía y la gracia se encuentran, doctrinas que nuestra mente finita no podrá entender a plenitud bajo este sol. Por la gracia de Dios estas doctrinas cambiaron mi vida y la cosmovisión de la vida, cambiaron mi teología y mi forma de evangelizar, cambió mi adoración y alabanza y toda la gloria fue suya. Que todo hombre adore al Creador por su soberanía y gracia, por su llamamiento y su elección, por el sacrificio del Cristo, Dios sea alabado desde la salida del sol hasta el ocaso.
Al escuchar la predicación de Spurgeon llamada “La Historia De Las Poderosas Obras De Dios” el Señor puso en mi corazón un avivamiento en mi Iglesia, mi nación y por toda Latinoamérica. Esta es mi oración: ¡Despiértate, brazo del Señor! ¡Despierta y revístete de poder! ¡Despiértate como en los días de antaño, como en los siglos pasados! Isaías 51:9.
Que el Señor nos avive y que la Iglesia prevalezca, el Señor lo prometió y lo cumplirá por amor de su Nombre, Él nos dio un nuevo pacto en la sangre de su Hijo, Yahweh es poderoso para salvar. Sí nos arrepentimos, si nos quebrantamos, sí volvemos a Él, si lo buscamos con fervor, si Su gracia es nuestro anhelo y la extensión del Reino nuestro fin, si Su gloria magnificada y Su santidad excelsa entre su pueblo, si Su Nombre vuelva a ser nuestra libertad y consolación, si Su palabra nuestra única regla de fe, entonces el mundo volverá a ver la Iglesia y las naciones serían iluminadas por su gloria, los continentes transformados y el mundo trastornado. Oh Señor tu me has prometido un gran avivamiento, yo te creo, sin embargo te pido que mis ojos puedan ver ese día, cuando los ídolos son derribados de sus altares y tu Cristo es glorificado en cada nación y por cada lengua, así sea por siempre, amén.
Debido a que me sumergí en las enseñanzas de Spurgeon, por la misericordia de Dios entendí las maravillas de su gracia y soberanía, estudiadas en las Doctrinas de la Gracia, misterios grandes de Dios que le pertenecen a Dios, cuando la soberanía y la gracia se encuentran, doctrinas que nuestra mente finita no podrá entender a plenitud bajo este sol. Por la gracia de Dios estas doctrinas cambiaron mi vida y la cosmovisión de la vida, cambiaron mi teología y mi forma de evangelizar, cambió mi adoración y alabanza y toda la gloria fue suya. Que todo hombre adore al Creador por su soberanía y gracia, por su llamamiento y su elección, por el sacrificio del Cristo, Dios sea alabado desde la salida del sol hasta el ocaso.
Al escuchar la predicación de Spurgeon llamada “La Historia De Las Poderosas Obras De Dios” el Señor puso en mi corazón un avivamiento en mi Iglesia, mi nación y por toda Latinoamérica. Esta es mi oración: ¡Despiértate, brazo del Señor! ¡Despierta y revístete de poder! ¡Despiértate como en los días de antaño, como en los siglos pasados! Isaías 51:9.
Que el Señor nos avive y que la Iglesia prevalezca, el Señor lo prometió y lo cumplirá por amor de su Nombre, Él nos dio un nuevo pacto en la sangre de su Hijo, Yahweh es poderoso para salvar. Sí nos arrepentimos, si nos quebrantamos, sí volvemos a Él, si lo buscamos con fervor, si Su gracia es nuestro anhelo y la extensión del Reino nuestro fin, si Su gloria magnificada y Su santidad excelsa entre su pueblo, si Su Nombre vuelva a ser nuestra libertad y consolación, si Su palabra nuestra única regla de fe, entonces el mundo volverá a ver la Iglesia y las naciones serían iluminadas por su gloria, los continentes transformados y el mundo trastornado. Oh Señor tu me has prometido un gran avivamiento, yo te creo, sin embargo te pido que mis ojos puedan ver ese día, cuando los ídolos son derribados de sus altares y tu Cristo es glorificado en cada nación y por cada lengua, así sea por siempre, amén.
Comentarios
Publicar un comentario